Un ave canta con el fulgor y la fuerza de un astro. Su trino tenue llama un nuevo amanecer que deslumbra a lo lejos. La distancia, es como un camino enmohecido, se presenta a través de la experiencia donde nosotros somos los actores, donde debemos encontrar un sentido para nuestra libertad existencial.
Demostrar la veracidad de los hechos concatenados hacia un frenesí inocuo, candente e irreversible. Hace sentir un ensueño que permite abrir los ojos hacia un nuevo día.martes, 25 de marzo de 2008
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